El coleccionista de almas perdidas

Título: El coleccionista de almas perdidas 

Año de la obra: 2006

Autor:  Irene Gracia

Editorial: Círculo de lectores

Páginas: 215

La familia Chat vive en un universo plagado de autómatas con vida propia, de coleccionistas que rebasan la locura y de fantásticos cuentos sobrenaturales. Para quien vive en él, la realidad no es más que una metáfora extraña de la vida y el arte más sublime radica en jugar a ser Dios. ¿O acaso llegar a crear unos androides perfectos no sería la consumación de todas las artes e, incluso, la consumación de la creación?

El coleccionista de almas perdidas, de Irene Gracia, es un libro que me ha tenido confundida durante toda la lectura. E incluso habiendo terminado de leerlo, creo que no puedo decir con determinación si realmente me ha gustado o no. Esta vez, la sinopsis no dice nada concreto, aunque a la vez sí que trata la idea general, y a mí se me da muy mal hacer resúmenes. Así que, voy a intentar explicar qué me he encontrado yo en las páginas de este libro.
Autómata en el Centre International de la Mécanique d’Art, en Suiza
Fuente: Wikipedia
El coleccionista de almas perdidas está ambientado en París a finales del siglo XIX y cuenta la historia de Anatol, un niño que crece con una visión diferente, distorsionada del mundo. Vive rodeado de autómatas y ferias debido a la profesión de su padre. El libro comienza a través de los ojos de Horacio, el padre de Anatol, quien se enamora de la hija de Edmundo, un miniaturista. Horacio se dedica a fabricar autómatas y queda fascinado por Leopoldina, que le conquista haciéndose pasar por una muñeca, afición que tiene desde pequeña debido al oficio de su padre. Su relación es extraña como poco. Anatol es, desde que nace, una inspiración para sus padres y viaja con ellos a todas partes. Sin embargo, el nacimiento de su hermana Angélica cambia la relación de Anatol con su madre, aunque a la niña la adora. De  hecho, su obsesión/admiración con ella es un poco enfermiza desde mi punto de vista. Y hasta aquí puedo leer.
El resto del libro contiene reflexiones sobre la vida y la muerte, la pérdida física y de la razón. Además, es una historia sobre la infancia, los traumas y sus consecuencias, que se ven reflejados en el Anatol adulto. Su personaje se convierte en un ser macabro y atormentado, con una locura heredada y personalidad múltiple. Y, por supuesto, trata sobre la ambición de Horacio y Anatol por alcanzar la perfección con sus autómatas, por darles vida y querer ser Dios en cierta manera, incluso de querer ser inmortales a través de su propio arte.

“Yo, que estoy consiguiendo aunar todas las artes en mis creaciones: la escultura, la pintura, la música; y todas las ciencias: la geometría, las matemáticas, la física y la química, amén de oficios como la mecánica, la robótica, el arte dramático, la escenografía, sólo soy considerado un pobre feriante”

Horacio

En todos los capítulos, uno de los personajes cuenta un cuento a otro personaje, una historia como enseñanza. En estos cuentos hay un cóctel de muchas cosas: desde lo mitológico, pasando por lo bíblico, a lo sobrenatural. Algunos me han gustado y otros no me han gustado nada, ni les he visto sentido. De hecho, el personaje receptor del mensaje siempre preguntaba al emisor qué había querido decir con el cuento y este se lo explicaba. Y menos mal porque si no, yo no me entero.
La ambientación es, sin duda, lo que más destaco. Me ha gustado mucho esa imagen un poco steampunk que se crea cuando se juntan los inventos, los autómatas y las miniaturas, las ferias, los cuentacuentos y el arte. Una mezcla mágica, sobre todo, si lo sitúas en París a finales del XIX, principios del XX. A excepción del mal rollo que da el tema de las cabezas jíbaras, muy presente en la mayor parte de la historia.

“La historia nos ha demostrado que el verdadero arte, en parte por adelantarse al tiempo, en parte por adelantarse al deseo, fue, es y será siempre incomprendido. Con ello pretendo decirte, hijo mío, que el arte, también el mío, está escrito con lágrimas y con sangre.”

Horacio

En definitiva, El coleccionista de almas perdidas es un libro oscuro, con personajes un poco trastornados y una historia un poco terrorífica al final. No puedo decir que no me ha gustado, pero tampoco puedo decir que sí lo ha hecho. Creo que no sé expresarlo de otra forma.
C’est fini!
¡Nos leemos!
Lo he puntuado con 2’5 sobre 5. Un 2’5 por lo bueno y un 2’5 por lo no tan bueno.

 

Anuncios

4 thoughts on “El coleccionista de almas perdidas

  1. Por lo que cuentas parece intrigante, quizá más el planteamiento inicial que luego el desarrollo en sí (aunque el hecho de que no sea convencional también tiene su atractivo). Supongo que es uno de esos libros que hay que experimentar por uno mismo.

    Gracias por la reseña, un saludo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s